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No todas las ventanas tienen que ser rectangulares. En determinados proyectos, la propia arquitectura del edificio, la forma de la cubierta o el diseño de una estancia requieren soluciones diferentes. Las ventanas con formas especiales permiten adaptarse a estos espacios y, al mismo tiempo, convertirse en un elemento destacado de la vivienda.

Ventanas triangulares, trapezoidales, circulares, con arcos o composiciones que combinan diferentes geometrías pueden utilizarse tanto en obra nueva como en proyectos de reforma. Son especialmente habituales en buhardillas, fachadas singulares, viviendas unifamiliares o espacios donde se busca aprovechar al máximo la entrada de luz natural.

Más allá de su aspecto, este tipo de ventanas debe ofrecer las mismas prestaciones que una ventana convencional. Una correcta elección del perfil, el acristalamiento y el sistema de instalación permite conseguir buenos niveles de aislamiento térmico y acústico, además de estanqueidad y resistencia frente a las condiciones exteriores.

Cada hueco requiere un estudio específico. Las dimensiones, los ángulos, el tipo de apertura y el material elegido condicionan la solución final. Por eso, en este tipo de proyectos resulta especialmente importante trabajar con profesionales capaces de plantear una ventana adaptada a las características reales de cada espacio.

En Ventanas San Miguel contamos con una amplia experiencia en la instalación de ventanas y cerramientos para todo tipo de viviendas y edificios. Cuando la arquitectura exige salir de las formas habituales, estudiamos cada caso para encontrar una solución que combine prestaciones, funcionalidad y estética.

Porque una ventana no tiene por qué limitarse a las formas tradicionales. En ocasiones, una geometría diferente es precisamente lo que permite respetar el carácter de un edificio, aportar personalidad a una fachada o aprovechar mejor un espacio.